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La Nueve Cero Tres

Lectura Dominguera. La idoneidad de vivir en democracia.

Hace varios años que en nuestro país las autoridades no son lo que parecen y lo que prometen en campaña se queda solo en promesas. Es como si los mismos políticos se hubieran convertido en los enemigos de la democracia y quienes en un principio parecían buenos candidatos, luego se convierten en pésimos gobernantes y con sus acciones lejos de ayudar al pueblo, lo castigan y le imponen grandes impuestos. 

Quizás los ciudadanos somos engañados y elegimos de manera incorrecta a nuestras autoridades, pero ¿quién tiene culpa en este enredo, los engañados o el que engaña? Hemos elegido a los de siempre y no funcionó, a los nuevos y tampoco funcionó, a los populares o a los científicos y nos fue peor. ¿A quién debemos elegir entonces? 

El artículo 16 de la Constitución Nacional establece que “todos sus habitantes son iguales ante la ley y admisibles en los empleos sin otra condición que la idoneidad”. Es decir, la Constitución Nacional exige que quienes tengan el honor de ser funcionarios públicos sean idóneos. Pero esta condición de idoneidad, en la práctica ha sido y es indeterminada y vaga, aunque en realidad la idoneidad es de suma importancia para el orden democrático y para el funcionamiento de las instituciones. 

La idoneidad no se agota solamente en las buenas intenciones y las ganas de trabajar, hace falta un compromiso con la ciudadanía democrática, tanto con los beneficios como las cargas que ésta implica, es decir, “idoneidad” comprende al compromiso con las garantías de la Constitución Nacional, Provincial, la Carta Orgánica y las instituciones democráticas.

Hace falta preparación y educación para gobernar los destinos de una ciudad, provincia o país; quién nos gobierna debe ser ejemplo a seguir, no se puede gobernar desde la improlijidad, la improvisación, desde los gritos e insultos, desde la deshonestidad y la falta ética. 

No todas las personas son idóneas pero sí pueden llegar a ser, si es que se preparan. Si midieramos con la vara de la idoneidad verdadera a los políticos, muchos se tendrían que dedicar a otros trabajos y funciones, algunos deberían seguir en su mundo de farándula, otros ganarían honestamente su sueldo siendo vendedores de paltas, frutas o verduras, otros pueden ir a las subastas y ser así auténticos levantadores de manos y otros aplaudidores.

Si en el concejo deliberante de Rosario de Lerma ponemos una sucursal de Monsters, Inc. nos haríamos ricos vendiendo la energía que producen los gritos de los concejales. ¡Qué ejemplo de idoneidad!

Mario Alfredo Capalbi
@macapalbi
Ilustración de Pilar López Báez. La vida soñada, 2020

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