Lectura Dominguera. Falta poco, ya se van.

Si como sociedad decidimos que nuestra única prioridad es la absurda competencia por quien publica el mejor estado de “WhatsApp”, entonces estamos mirando al pasado como si fuera el futuro. Si un gobierno se encariña con los efímeros “me gusta” de las redes sociales es porque decidió renunciar al futuro.

Alimentarse de lo banal puede ser un serio peligro, pero acaso no son los políticos unos bulímicos seres que en campaña se atragantan de los votos del pueblo con falsas promesas y luego deciden vomitar la realidad y las verdaderas necesidades del pueblo. Su memoria es siempre volátil y frágil, repiten siempre la misma historia, un relato que crea un muro entre nosotros (el pueblo) y ellos, su discurso es muy melancólico e intenta que creamos que buscan el bien de todos pero en realidad sólo buscan su propio bien.

En el “tik tok” de nuestras autoridades no importa la verdad, no importan los problemas de la sociedad, importa lo que ellos nos digan o a veces nos griten. Las tradiciones y las normas, las leyes o las ordenanzas han quedado en la indiferencia. La luz que ilumina siempre será más aburrida que el estruendo de las mentiras que una y otra vez nos dicen.

Cuidado con las fábulas del engaño, cuidado con las denuncias mediáticas porque al final de la historia la verdad en boca de los mentirosos se vuelve mentira y los que sólo prometen y no cumplen terminan viviendo en el país del olvido. Quizás por eso nuestras actuales autoridades tienen comprado el boleto de ida, los días están contados, falta poco para que se vayan.

Mario Alfredo Capalbi
@macapalbi

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