La lluvia de Rosario. El circo en la ciudad …

Muchas veces los deseos o temores colectivos hacen verosímil lo improbable. Y es así como cada vez que llueve en nuestra ciudad, llega un circo o lo que es lo mismo si llega un circo entonces llueve.

Pareciera que es una simple coincidencia pero en realidad sucedió que hace mucho años atrás un famoso circo de inmigrantes europeos decidió probar suerte en el país de la plata (Argentina), la gira se extendió por varios meses y por mucho pueblos. Los payasos, los malabaristas, los acróbatas y los demás artistas cosecharon aplausos en cada función que realizaban. La fama comenzó a crecer cada vez más y al circo llegaban cartas de todas partes pidiendo que vayan. Los dueños del circo decidieron que irían a cada lugar donde los habían invitado. 

Y por fín llegó el día en el que Circus Krone vino por estos pagos, todo el pueblo se preparó para ir a la función, la que como siempre fue exitosa, los aplausos duraron más de diez minutos. Ese día, el rey de la cuerda floja, Karl Wallenda se había incorporado a la compañía y firmó un contrato por tres años. Wallenda era una estrella de fama mundial que había decidido solamente actuar en funciones del Circus Krone.

Wallenda estaba cansado de su vida de estrella y deseaba formar  una familia. Esa noche al terminar la función, en el saludo final, cuando las luces se encendieron, el rey de la cuerda floja, quedó maravillado al ver a una joven. En un instante todo el mundo del acróbata giraba en torno al corazón de esta bella mujer. 

Karl se enamoró apenas la vió, es como si las parcas hubiesen hilado ese encuentro y cupido flechó su corazón. En los días en los que el circo estuvo, de todas maneras él intentó conquistar el corazón de Rosario, pero ella ya estaba comprometida y no correspondió a Karl y él quedó enfermo de amor. 

El Circo regresó a Europa y años más tardes Wallenda murió al caer de las alturas en una de sus funciones. Nunca pudo olvidar a Rosario y siempre la buscaba en cada ciudad a la que iba, al no encontrarla lloraba de tal manera que nada podía consolarlo. Al morir su llanto por Rosario se convirtió en lluvia. Es por eso que cada vez que un circo llega a visitar a Rosario, llega también el llanto de Karl que triste, sólo quiere estar con su amada. 

Prof. Mario Alfredo Capalbi

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