Enero: despedida y bienvenida. Prof.: Mario Capalbi

Con el comienzo del mes de Enero inauguramos un nuevo año y ciertamente que cada comienzo es una vuelta de página que nos permite escribir un nuevo capítulo en el apasionante libro de nuestras vidas. Para los romanos el mes de Enero estaba dedicado al dios Jano bifronte, un dios de dos caras, una que mira lo que está por venir y otra lo que dejamos atrás. Según el poeta Ovidio, esta dualidad permitía que Jano pudiera abrir y cerrar puertas, controlar el cielo y la tierra y pasar del caos a la civilización.

En nuestros pagos el primer mes de año es una especie de dualidad también, ya que por un lado todavía la navidad no se quiere ir, y el corazón de chango comienza a sonreír, a la vez que se pone nervioso, porque en las tardes comienza el itinerario de la visita a los pesebres y sabemos que alguna buena y piadosa señora nos espera con caramelos, que sirven de premio al baile. Y con asombro nos alegramos al ver el camino de los Reyes Magos, sobre todo porque ya se acerca el 6 de Enero, y la noche anterior lustramos los zapatitos, cortamos un poco de pasto y ponemos en alguna vasija un poco de agua. Que emoción realizar esos trajines y así esperar la visita de estos sabios y magos Reyes que en recompensa a nuestro buen comportamiento nos dejan un regalo.

Pero también, este mes de Enero pone su mirada en Don Carnaval, un chango juguetón y travieso que siempre anda con perfumado de albahaca, vestido de harina y pintado con temperas. Algunas Cajas, bien templadas, lo van despertando de a poco de esa larga siesta que comenzó en la cuaresma del año pasado. Febrero será el mes del Carnaval, pero ahora en Enero lo desenterramos para que juegue con serpentinas y algún pomo de agua perfumada. Este año lo vamos a desenterrar en Cerrillos, ¡Qué Churo no!

Mario Alfredo Capalbi
@macapalbi

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