En Rosario de Lerma todos se comen los mocos. Lo Saco, lo miro, lo hago bolita y me lo como…

La mucofagia, o hábito de comerse las mucosidades nasales, está considerado un trastorno de conducta sin llegar a tener consecuencias graves en el ámbito psicológico

Comerse los mocos es lo que hicimos en la cuarentena, básicamente. Comernos los mocos. Dícese de la situación en la que estás aburrido, donado, embolado o regalado. No sabes qué hacer, entonces, te comés los mocos. En otros textos del lunfardo criollo popular e incluso porteño, comerse los mocos es «arrugar, achicarse, amedrentarse, asustarse».

Vamos con algunos ejemplos genéricos para comprender un poco mejor este texto.
La Expresión «comerse los mocos» indica haber cometido un error grave, una estupidez. Significa también un acto de cobardía, falta de coraje, no animarse a realizar algo. Se lo puede aplicar incluso a no conseguir lo que uno quería o se había propuesto. Fracasar o quedarse con las ganas de algo.

Enrique Martinez se come los mocos al no querer atender a los vecinos en la plaza como prometió en campaña. Se come los mocos con los medios y la prensa, Se comió los mocos para sacar la escalera. Los vecinos se come los mocos por no reclamarle enérgicamente a Martinez que se come los mocos con el pueblo.
Mientras tanto los mediáticos y los influencers de pacotilla guardan silencio y se comen los mocos por no perder la pautita municipal. Los empleados municipales y los sindicatos se comen los mocos al no denunciar las persecuciones políticas, económicas, ideológicas y de genero que sufren a diario.
Los concejales se comen los mocos por $60.000 al mes que ellos mismos se aprobaron y están como en pandemia, sin hacer nada mientras su presidente, Juan Prieto, se come los mocos todos los días por no querer ir hasta Ciudad Judicial y averiguar en que estado se encuentra el expediente de destitución de Martinez que fue aprobado por el Concejo Deliberante anterior.

Quizás Martínez se come los mocos porque no tiene otra opción, no puede ni sabe expresarse, ganó las elecciones pero nunca pudo gobernar porque enredado en las faldas anda perdido. No tiene otra opción que comerse los mocos siempre y a cada instante.

Ejemplos sobran de como nos comemos los mocos a diario en esta bella comarca. Vos que no te animas a decirle a ella o a el que te gusta e invitarla/o a salir, pasando por todos los que se comen los mocos para no gritar en las calles que la mitad de la población vive debajo de la línea de pobreza y se los humilla otorgándoles subsidios miserables; y llegando a los dinosaurios de la política (los contadores, los nuevos empresarios, los juancitos, etc) que siguen rondando como satélites viejos, quieren ser candidatos a algo, lo que sea y se comen los mocos para decirnos que lo que único que saben hacer es vendernos humo y vivir de la política.

¿Quien no se comió un moco alguna vez amigo lector.? En Rosario de Lerma todos se comen los mocos. Sobre gustos no hay nada escrito decía mi abuelita que le encantaba comerse los mocos. Buen fin de semana. Ud. Está informado, póngale. Va a llover. Nos escuchamos de Lunes a Viernes de 7:00 a 9:30 hs en la Radio. (88.5 Mhz Radio Rosario / 103.9 Mhz Fm La Nueva Panorama)

-Mi amor ¿vos crees que yo soy inteligente?
-Si, pero asintomático…

Willy Wilches

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